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El reflujo laringofaríngeo (RLF), comúnmente conocido como reflujo silencioso, es una afección en la que el contenido del estómago regresa a la garganta, la laringe y las vías respiratorias superiores. A diferencia de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), que suele causar acidez estomacal y regurgitación, el RLF presenta síntomas sutiles y fáciles de pasar por alto, que pueden derivar en problemas crónicos de garganta, trastornos de la voz y complicaciones respiratorias. Dado que muchos pacientes nunca experimentan la acidez estomacal clásica, el RLF a menudo no se diagnostica o se confunde con alergias, asma o goteo posnasal.
Esta guía ofrece una visión general completa de cómo se diagnostica el reflujo silencioso, desde el reconocimiento de los síntomas hasta la comprensión de los métodos de prueba objetivos más recientes, incluida la detección no invasiva de pepsina, que está en auge.
¿Qué es el reflujo silencioso (RLS)?
El reflujo laringofaríngeo (RLF) se produce cuando el contenido gastroduodenal, incluyendo el ácido y la enzima digestiva pepsina, refluye hacia el tracto aerodigestivo superior, causando cambios morfológicos y neurológicos en la faringe, la laringe e incluso las fosas nasales. [1]A diferencia del esófago, los tejidos de la garganta y la laringe carecen de una capa protectora robusta, lo que los hace muy vulnerables incluso a pequeñas cantidades de reflujo.
El término «silencioso» refleja la ausencia de los síntomas típicos de la ERGE, como la acidez estomacal y la regurgitación. En cambio, el LPR produce síntomas centrados en la garganta que muchos pacientes no asocian inmediatamente con problemas estomacales, lo que supone un importante reto diagnóstico.
Reconociendo las señales: Síntomas clave del reflujo laringofaríngeo (RLF)
Un diagnóstico preciso comienza con el reconocimiento del cuadro clínico. Los síntomas más comunes del reflujo silencioso incluyen:
Debido a que estos síntomas coinciden con los de muchas afecciones comunes, el reflujo laringofaríngeo (RLF) se diagnostica erróneamente con frecuencia. Es fundamental mantener un alto índice de sospecha, especialmente cuando los pacientes no responden a los tratamientos para alergias, asma o sinusitis.
El proceso diagnóstico del reflujo silencioso
El diagnóstico de la LPR generalmente implica un enfoque gradual, que va desde la evaluación clínica hasta las pruebas objetivas cuando sea necesario.
Paso 1: Evaluación clínica y puntuación de los síntomas
La evaluación inicial comienza con una historia clínica completa y un examen físico. Los médicos suelen utilizar herramientas de puntuación estandarizadas:
Estos sistemas de puntuación proporcionan un marco estandarizado para la evaluación inicial, aunque son subjetivos y no confirman la presencia de reflujo de forma objetiva.
Paso 2: Laringoscopia
La laringoscopia consiste en introducir un endoscopio flexible o rígido por la nariz o la boca para visualizar directamente la laringe y la faringe. El médico busca signos de inflamación, edema, eritema y otros hallazgos característicos del reflujo laringofaríngeo (RLF). Si bien la laringoscopia proporciona información visual valiosa, no puede demostrar de forma concluyente que el reflujo sea la causa de los cambios observados, ya que otras afecciones pueden producir hallazgos similares.
Paso 3: Pruebas de diagnóstico objetivas
Cuando la evaluación clínica no es concluyente o los síntomas son graves, se recomienda realizar pruebas objetivas.
Monitorización intraluminal multicanal de impedancia-pH de 24 horas (MII-pH)
La monitorización MII-pH se considera actualmente el método de referencia para el diagnóstico del reflujo laringofaríngeo (RLF). Esta prueba consiste en introducir un catéter delgado por la nariz hasta el esófago y la faringe, donde unos sensores miden continuamente el pH y la impedancia durante 24 horas. La detección de más de un episodio de reflujo faríngeo durante la monitorización MII-pH es diagnóstica de RLF. [1]La prueba tiene la ventaja de detectar todo tipo de episodios de reflujo: ácidos, ligeramente ácidos y alcalinos.
Sin embargo, la MII-pH es un procedimiento invasivo, costoso, de acceso limitado y que puede resultar incómodo para los pacientes. Estas limitaciones han impulsado el interés en métodos de diagnóstico alternativos.
Monitorización del pH orofaríngeo (DX-pH)
Una alternativa menos invasiva utiliza una pequeña sonda colocada en la parte posterior de la garganta para medir el pH durante 24 horas. Los criterios de diagnóstico incluyen un índice de Ryan superior a 9,41 en posición erguida o superior a 6,79 en posición acostada. Si bien es más cómodo para el paciente que la MII-pH, este método solo detecta el reflujo ácido y puede pasar por alto episodios alcalinos o ligeramente ácidos.
Análisis de pepsina salival (un nuevo método no invasivo)
En los últimos años, detección de pepsina salival Se ha revelado como una herramienta diagnóstica prometedora y completamente no invasiva para el reflujo laringofaríngeo (RLF). La pepsina es una enzima digestiva producida exclusivamente en el estómago. Su presencia en la saliva sirve como biomarcador objetivo del contenido gástrico que llega al tracto aerodigestivo superior.
Una revisión sistemática de 2025 publicada en laRevista de la VozSe analizaron 38 estudios con más de 3000 pacientes y se encontró que la medición de la pepsina salival tiene un valor diagnóstico significativo para la LPRD. [2]La revisión señaló que realizar múltiples mediciones de saliva durante un período de 24 horas mejoró la sensibilidad y la especificidad de la prueba.
Un estudio prospectivo de 2025 que comparó la prueba de pepsina en saliva con sistemas estandarizados de puntuación de síntomas y signos reportó un rendimiento excelente: frente al cuestionario de puntuación de síntomas de reflujo, la prueba de pepsina en saliva demostró una sensibilidad del 100 % y una especificidad del 90 % con un valor de corte de ≥16 ng/mL. Frente a la evaluación de signos de reflujo, la sensibilidad fue del 95,24 % con una especificidad del 88,89 %. [3].
Otro estudio realizado en India en 2025 evaluó a 94 pacientes con LPR y encontró que el 85,1% dio positivo para pepsina salival con un punto de corte de 50 ng/mL, con una fuerte correlación entre los niveles de pepsina y los hallazgos laríngeos objetivos observados en la videolaringoscopia. [4].
Ventajas de la prueba de pepsina:
| Método | Invasividad | Detecta el reflujo no ácido | Costo |
| Evaluación clínica | Ninguno | No | Bajo |
| Laringoscopia | Mínimo | No | Moderado |
| pH orofaríngeo | Mínimo | No | Moderado |
| Monitorización del pH mediante MII | Alto | Sí | Alto |
| Prueba de pepsina salival | Ninguno | Sí | Bajo |
Diagnóstico del reflujo silencioso con PEPFAST
Para los proveedores de atención médica y los pacientes que buscan una opción de diagnóstico práctica y no invasiva,Maxhealth Tecnología médica innovadoraofrece elKit de prueba de pepsina salival Pepfast– Una solución lista para usar basada en la tecnología de flujo lateral descrita anteriormente. La prueba solo requiere una pequeña muestra de saliva, ofrece resultados en 15 minutos y no necesita centrifugación ni equipo de laboratorio. Al detectar la presencia de pepsina, un biomarcador exclusivo del reflujo gástrico, Pepfast proporciona evidencia objetiva que respalda el diagnóstico clínico de LPR y ERGE, convirtiéndose en una herramienta valiosa tanto en atención especializada como primaria.
❓Preguntas frecuentes
P1: ¿En qué se diferencia el reflujo silencioso de la ERGE?
El reflujo laringofaríngeo (RLF) afecta principalmente la garganta, la laringe y las vías respiratorias superiores, mientras que la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) afecta principalmente la parte inferior del esófago. Los síntomas clásicos de la ERGE incluyen acidez estomacal y regurgitación. Los síntomas del RLF incluyen ronquera, tos crónica, carraspeo y sensación de globo faríngeo, a menudo sin acidez. Los tejidos afectados por el RLF son más sensibles que el esófago, lo que significa que incluso pequeñas cantidades de reflujo pueden causar síntomas importantes.
P2: ¿Existe alguna prueba no invasiva para detectar el reflujo laringofaríngeo (RLF)?
Sí. La prueba de pepsina salival es una opción completamente no invasiva. Solo requiere una pequeña muestra de saliva y proporciona resultados en 15 minutos. Múltiples estudios han validado su precisión diagnóstica, con una sensibilidad que oscila entre el 76 % y el 100 %, dependiendo del valor de corte y la población estudiada. [2][3].
P3: ¿Cuánto tiempo dura la prueba LPR?
Depende del método. La laringoscopia dura entre 5 y 10 minutos. La prueba de pepsina salival proporciona resultados en 15 minutos. La monitorización del pH orofaríngeo requiere 24 horas de recolección de datos. La monitorización del pH mediante MII también requiere 24 horas, más tiempo adicional para el análisis de datos.
Referencias:
[1] Lechien JR, et al. Guía de práctica clínica europea: manejo y tratamiento de la enfermedad por reflujo laringofaríngeo.Archivos Europeos de Otorrinolaringología. 2024;283(1):629-641.
[2] Hiernaux A, Trelcat A, Lechien JR. Medición de la pepsina salival en la enfermedad por reflujo laringofaríngeo: una revisión sistemática de la precisión y el rendimiento diagnósticos.Revista de la Voz2025.
[3] Kandhi PW, Manurung R, Wicaksono P. Detección de pepsina salival para el diagnóstico de reflujo laringofaríngeo: comparación de sensibilidad y especificidad con el sistema de puntuación.Oto Rhino Laringológica Indonesia. 2025;55(1).
[4] Liu C, Hou C, Chen T, et al. Valor diagnóstico de la prueba de concentración de pepsina salival hipofaríngea en ayunas para la enfermedad por reflujo laringofaríngeo.Revista Mundial de Otorrinolaringología2024.
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