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Si experimenta un cosquilleo persistente en la garganta, ronquera que no mejora o la molesta sensación de tener un nudo en la garganta, su primer instinto podría ser consultar a un otorrinolaringólogo. Y estaría en lo cierto. Si bien muchas personas asocian el reflujo con la acidez estomacal y los gastroenterólogos, un subtipo importante de reflujo —el reflujo laringofaríngeo (RLF)— se manifiesta principalmente en la garganta, lo que convierte a los otorrinolaringólogos en la primera línea de atención para su diagnóstico y tratamiento.
Pero, ¿puede un otorrinolaringólogo diagnosticar el reflujo de forma definitiva? La respuesta es compleja. Los otorrinolaringólogos son expertos en identificar los signos de daño en la garganta causado por el reflujo, pero confirmar que este sea la verdadera causa subyacente suele requerir pruebas objetivas. Este artículo explora cómo los otorrinolaringólogos abordan el diagnóstico del reflujo, qué buscan y cuándo se necesitan herramientas adicionales, como la prueba de pepsina salival.
Entendiendo el reconocimiento de matrículas: El culpable silencioso
A diferencia de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) típica, que causa acidez y regurgitación, el reflujo laringofaríngeo (RLF) se suele denominar "reflujo silencioso" porque se produce sin la clásica sensación de ardor. El contenido del estómago, incluyendo el ácido y la enzima digestiva pepsina, asciende por todo el esófago hasta la garganta (faringe) y la laringe. Los delicados tejidos de estas zonas tienen poca protección natural, por lo que incluso pequeñas cantidades de reflujo pueden causar una irritación significativa. [1].
Los pacientes con LPR suelen presentar:
Debido a que estos síntomas se superponen con los de las alergias, la sinusitis y el uso excesivo de la voz, la experiencia de un otorrinolaringólogo es crucial para distinguir el reflujo de otras causas.
¿Qué hace un otorrinolaringólogo durante una evaluación de reflujo?
Cuando un paciente presenta síntomas predominantemente de garganta, el otorrinolaringólogo comienza con una historia clínica detallada, preguntando sobre el inicio de los síntomas, los factores desencadenantes y cualquier relación con las comidas o al acostarse. Se suelen utilizar dos cuestionarios validados:
La piedra angular de una evaluación otorrinolaringológica es la laringoscopia. Mediante un endoscopio delgado y flexible que se introduce por la nariz, el otorrinolaringólogo puede visualizar la laringe y la faringe sin sedación. Buscan:
Estos hallazgos sugieren fuertemente la presencia de LPR, pero no son definitivos. Un desafío es que hasta el 40% de los pacientes con LPR tienen una laringoscopia normal. [3]Por el contrario, algunos pacientes con otras afecciones, como alergias o sinusitis crónica, pueden presentar hallazgos similares. Por ello, a menudo se recomienda realizar pruebas objetivas.
Los límites del diagnóstico clínico por sí solo
Si bien los otorrinolaringólogos son expertos en identificar signos de irritación laríngea, los estudios han demostrado que basarse únicamente en los síntomas y la laringoscopia puede conducir tanto al sobrediagnóstico como al infradiagnóstico. Un estudio de 2021 encontró que la combinación de RSI y RFS tenía solo una concordancia moderada con las pruebas objetivas de reflujo, con una sensibilidad de alrededor del 60 %.–70% [1]Esto significa que un número significativo de pacientes recibe tratamiento para el reflujo cuando no es la causa, o bien no recibe tratamiento cuando sí lo es.
Además, la LPR no se trata solo de ácido. Pepsina—la enzima estomacal que causa gran parte del daño en la garganta—Puede estar presente incluso cuando no hay ácido. Por eso algunos pacientes no responden a los medicamentos supresores de ácido, pero mejoran con terapias de barrera física que impiden que el contenido del estómago llegue a la garganta. [3].
Pruebas objetivas: Cerrando la brecha diagnóstica
Para superar las limitaciones del diagnóstico basado en síntomas, los otorrinolaringólogos recurren cada vez más a herramientas objetivas que proporcionan evidencia directa de reflujo. El estándar de oro tradicional es 24‑Monitorización de pH-impedancia intraluminal multicanal de una hora (MII-pH), que mide tanto el ácido como el no ácido.‑Reflujo ácido en el esófago y la garganta. Sin embargo, es un procedimiento invasivo —que requiere la inserción de un catéter delgado a través de la nariz y su uso durante todo el día— y no siempre es bien tolerado por los pacientes.
Una versión más simple y no‑Una alternativa invasiva es la prueba de pepsina salival. Dado que la pepsina se produce únicamente en el estómago, su presencia en la saliva o en las secreciones de la garganta es un biomarcador directo del reflujo gástrico. [4]Se puede recoger una pequeña muestra de saliva en la clínica o, bajo supervisión profesional, en casa.—y se probó utilizando un dispositivo de flujo lateral. Los resultados están disponibles en aproximadamente 15 minutos.
Para los otorrinolaringólogos, la prueba de pepsina salival ofrece varias ventajas:
Presentamos Pepfast para consultorios de otorrinolaringología.
PepfastPepfast es una prueba de saliva rápida y no invasiva que detecta la pepsina, el biomarcador clave del reflujo. Diseñada para uso clínico, no requiere centrifugación ni equipo de laboratorio y ofrece resultados en 15 minutos. Los otorrinolaringólogos pueden realizar la prueba durante una consulta, proporcionando evidencia objetiva inmediata para respaldar el diagnóstico y las decisiones de tratamiento. Con la marca CE, la aprobación de la FDA y el registro de la NMPA, Pepfast está disponible para uso clínico en diversas regiones, lo que ayuda a los otorrinolaringólogos a brindar atención oportuna y basada en la evidencia a pacientes con sospecha de LPR.
❓Preguntas frecuentes
1. ¿Puede un otorrinolaringólogo diagnosticar el reflujo sin un endoscopio?
Un otorrinolaringólogo puede sospechar reflujo basándose en los síntomas y el historial clínico, pero la laringoscopia proporciona evidencia visual importante de inflamación en la garganta. Para un diagnóstico definitivo, a menudo se recomienda realizar pruebas objetivas como la medición de la pepsina salival. [1,4].
2. ¿Cuál es la diferencia entre ERGE y LPR?
La ERGE afecta al esófago y suele causar acidez estomacal. El LPR afecta a la garganta y la laringe, a menudo sin acidez estomacal. Los otorrinolaringólogos se especializan en el diagnóstico y tratamiento del LPR porque sus síntomas se concentran en las vías respiratorias superiores. [1,3].
3. ¿Qué tan precisa es la prueba de pepsina salival para detectar LPR?
Los estudios han demostrado que la prueba de pepsina salival tiene buena sensibilidad y especificidad, y un resultado positivo respalda en gran medida el diagnóstico de LPR. Proporciona evidencia objetiva que complementa la laringoscopia y los cuestionarios de síntomas. [1,4].
4. ¿Debo dejar de tomar mi medicamento para el reflujo antes de consultar con un otorrinolaringólogo?
Depende. Su otorrinolaringólogo le indicará si debe continuar o suspender la medicación antes de realizar las pruebas. Para pruebas objetivas como la medición de pepsina, suele ser útil realizarlas mientras sigue su tratamiento habitual para evaluar si este controla adecuadamente el reflujo.
5. ¿Puede un otorrinolaringólogo evaluar a los niños por reflujo?
Sí. Los otorrinolaringólogos evalúan con frecuencia a niños con síntomas como ronquera, tos crónica, dificultades para alimentarse o crup recurrente. La prueba de pepsina salival se puede adaptar para niños mediante la toma de muestra con la ayuda de un médico. [2].
Referencias
1. Li J, et al. (2024). Prueba de pepsina salival para el reflujo laringofaríngeo: ¿cambiará nuestro manejo? Opinión actual en otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello., 32(6):398-402.
2. DiMaria C, Russell JL, Giliberto JP, et al. (2024). Revisión sistemática de las pruebas de pepsina salival para el reflujo pediátrico. Revista Internacional de Otorrinolaringología Pediátrica, 178:111895.
3. Lechien JR, Bobin F, Muls V, et al. (2024). Valor diagnóstico de las mediciones de pepsina salival en ayunas y antes de acostarse en el reflujo laringofaríngeo. Biomedicinas, 12(2):398.
4. Kucova I, et al. (2021). El valor diagnóstico de la prueba de peptido en la detección del reflujo laringofaríngeo. Revista de Medicina Clínica, 10(16):3621.
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