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Noticias sobre el reflujo

Los inhaladores para el asma podrían ofrecer una nueva forma de tratar el reflujo laringofaríngeo.

May 09, 2026

El reflujo laringofaríngeo (RLF), a menudo llamado "reflujo silencioso", es una afección compleja que afecta las vías respiratorias superiores y causa síntomas persistentes en la garganta, como ronquera, tos crónica, exceso de mucosidad y sensación de tener algo atascado. A diferencia del reflujo ácido típico, que afecta el esófago, el RLF provoca irritación en la parte superior de la garganta, alrededor de la laringe, donde los tejidos son especialmente sensibles. Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) se suelen recetar como tratamiento de primera línea, pero estos medicamentos no siempre son eficaces, sobre todo cuando el reflujo afecta la garganta. Esto ha generado un creciente interés en nuevos enfoques terapéuticos que administren la medicación con mayor precisión en la zona afectada.

Un nuevo estudio publicado en laRevista de Ciencia de los AerosolesSe ha investigado si los inhaladores de polvo seco (DPI), dispositivos comúnmente utilizados para el asma y otras afecciones pulmonares, podrían adaptarse para administrar medicamentos directamente a la laringofaringe.【1】Esta investigación podría allanar el camino hacia una nueva estrategia de tratamiento para el LPR, ofreciendo esperanza a los pacientes que no responden a las terapias tradicionales.

El reto del tratamiento del reflujo silencioso

La LPR y el asma coexisten frecuentemente en el mismo individuo, y el control de la LPR se ha asociado con una mejoría en el control del asma.【3】Sin embargo, el tratamiento eficaz para el reflujo laringofaríngeo (RLF) ha sido difícil de encontrar durante mucho tiempo. Los inhibidores de la bomba de protones (IBP), que reducen la secreción de ácido gástrico, a menudo no proporcionan un alivio completo del RLF, ya que esta afección no solo se debe al ácido, sino también a la enzima digestiva pepsina, que puede permanecer activa incluso a pH neutro. Además, la localización anatómica del RLF —en la garganta profunda— dificulta que los medicamentos orales alcancen los tejidos afectados en concentraciones suficientes.

Esto ha llevado a los investigadores a explorar métodos de administración alternativos. Los inhaladores de polvo seco, que se utilizan habitualmente para administrar medicamentos para el asma directamente a los pulmones, ofrecen una posible solución: si estos dispositivos pudieran optimizarse para depositar el medicamento en la laringofaringe, podrían proporcionar una terapia dirigida para el reflujo laringofaríngeo con menos efectos secundarios sistémicos.

¿Qué se propuso hacer el estudio?

Los investigadores, entre ellos Nikki Johnston del Medical College of Wisconsin, utilizaron simulaciones informáticas detalladas de las vías respiratorias humanas para explorar cómo se desplazan las partículas de los medicamentos durante la inhalación. Su objetivo era identificar la mejor manera de administrar los fármacos a la laringofaringe, la zona de la garganta que suele verse afectada en el reflujo laringofaríngeo (RLF).

Probaron tres tamaños de partículas diferentes (3 μm, 10 μm y 50 μm), variaciones en la profundidad de la inhalación (desde superficial hasta enérgica) y la duración (respiraciones cortas frente a largas), y el efecto de la velocidad de salida (la rapidez con la que el medicamento sale del inhalador).

El hallazgo clave: el tamaño de las partículas importa.

El resultado más destacado del estudio fue que el tamaño de las partículas tuvo el mayor impacto en la administración del fármaco a la garganta. Las partículas de 10 micrómetros (μm) administraron la dosis más alta a la laringofaringe, alrededor del 20 % de la dosis emitida. En contraste, las partículas más pequeñas (3 μm) y más grandes (50 μm) fueron mucho menos efectivas, administrando solo entre el 2 % y el 5 %.【1】.

Los investigadores también descubrieron que el estilo de respiración tenía poca influencia, lo que sugiere que el diseño del inhalador influye más que la forma en que el paciente lo usa. Estos hallazgos resaltan la importancia de optimizar el tamaño de las partículas del inhalador si el objetivo es tratar los síntomas de reflujo en las vías respiratorias superiores.

Implicaciones para el tratamiento futuro del LPR

Aunque el estudio no evaluó ningún medicamento específico, sus hallazgos son muy relevantes para futuras estrategias de tratamiento, en particular para afecciones como el reflujo laringofaríngeo (RLF), donde es fundamental actuar directamente sobre la garganta. Un área de especial interés es la pepsina, una enzima digestiva identificada como un factor clave en la inflamación y el daño tisular en el RLF. La posibilidad de administrar fármacos directamente a la laringofaringe mediante un inhalador de polvo seco podría abrir la puerta a terapias inhibidoras de la pepsina, agentes antiinflamatorios o protectores de la mucosa que actúen precisamente donde se necesitan. Este enfoque minimizaría la exposición sistémica y podría mejorar la tolerabilidad.

Las guías clínicas recientes para el manejo del reflujo laringofaríngeo (RLF) recomiendan que el tratamiento empírico se base en la dieta, la reducción del estrés y el uso de alginatos o antiácidos para abordar tanto los episodios de reflujo ácido como alcalino, mientras que los inhibidores de la bomba de protones (IBP) se reservan para pacientes con RLF ácido y hallazgos de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).【2】Esto subraya que un enfoque único para todos los casos es insuficiente, y que los nuevos métodos de administración dirigida podrían cubrir una importante laguna.

El papel de la prueba de pepsina en la orientación del tratamiento

Con la aparición de nuevas terapias, como los inhaladores dirigidos, un diagnóstico preciso se vuelve aún más crucial.Prueba de pepsina– como con elPrueba de saliva Pepfast Este método proporciona una forma objetiva y no invasiva de diagnosticar el reflujo laringofaríngeo (RLF) mediante la medición de la pepsina, la enzima estomacal que nunca debería estar presente en la saliva. Al confirmar que el reflujo es la causa de los síntomas de garganta del paciente, la prueba de pepsina puede orientar las decisiones terapéuticas y monitorizar la respuesta al tratamiento. En pacientes que no responden a los inhibidores de la bomba de protones (IBP), un resultado positivo en la prueba de pepsina puede indicar la necesidad de recurrir a enfoques alternativos, como las terapias administradas mediante inhaladores de polvo seco (IPS).

Conclusión

La reutilización de inhaladores para el asma en el tratamiento del reflujo laringofaríngeo (RLF) representa un concepto innovador que podría transformar el manejo de esta afección común, pero a menudo difícil de tratar. Al optimizar el tamaño de las partículas para que actúen directamente sobre la laringofaringe, los inhaladores de polvo seco podrían administrar los medicamentos con precisión donde se necesitan, ofreciendo una nueva esperanza a los pacientes que no han respondido a la terapia estándar. A medida que avanza esta investigación, las herramientas de diagnóstico objetivas, como la prueba de pepsina, desempeñarán un papel fundamental en la identificación de los candidatos adecuados y el seguimiento de los resultados del tratamiento.

❓Preguntas frecuentes

P1: ¿Se pueden utilizar actualmente los inhaladores para el asma para tratar el reflujo laringofaríngeo (RLF)?
A1: Todavía no. La investigación aún se encuentra en la etapa de modelado computacional. Sin embargo, el estudio demuestra que los inhaladores de polvo seco podrían optimizarse para administrar medicamentos a la laringofaringe, lo que podría conducir a futuros tratamientos para el reflujo laringofaríngeo (RLF).【1】.

P2: ¿Por qué los medicamentos estándar para el reflujo ácido no funcionan bien para la LPR?
A2: El reflujo laringofaríngeo (RLF) no solo es causado por el ácido, sino también por la pepsina, una enzima digestiva que permanece activa incluso a pH neutro. Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) reducen la acidez, pero no afectan a la pepsina; además, es posible que no lleguen a la garganta en concentraciones suficientes.

P3: ¿Cómo ayuda la prueba de pepsina en el manejo del LPR?
A3: La prueba de pepsina detecta la presencia de esta enzima estomacal en la saliva, lo que constituye una evidencia directa de que se ha producido reflujo. Esta confirmación objetiva puede orientar las decisiones terapéuticas y ayudar a identificar a los pacientes que podrían beneficiarse de nuevas terapias.

P4: ¿Cuál es el tamaño de partícula óptimo para dirigir el inhalador a la garganta?
A4: El estudio encontró que las partículas de 10 μm administraron la dosis más alta a la laringofaringe (alrededor del 20% de la dosis emitida), mientras que las partículas más pequeñas o más grandes fueron significativamente menos efectivas.【1】.

P5: ¿Qué tipos de medicamentos podrían administrarse mediante este método?
A5: Entre los posibles candidatos se incluyen los inhibidores de la pepsina, los agentes antiinflamatorios, los alginatos (que forman una barrera protectora) y los protectores de la mucosa, todos ellos administrados directamente a los tejidos afectados de la garganta.

Referencias

【1】Johnston N, Chen A, Smith J, et al. Inhaladores de polvo seco para la administración dirigida de fármacos a la laringofaringe: un estudio computacional.Revista de Ciencia de los Aerosoles. 2025;185:106389.

【2】Lechien JR, Chiesa-Estomba CM, Hans S, et al. Guía de práctica clínica europea para el manejo y tratamiento de la enfermedad por reflujo laringofaríngeo.Archivos Europeos de Otorrinolaringología. 2025;282(4):1459-1478.

【3】Kiljander TO, Salomaa ER, Hietanen EK, Terho EO. El tratamiento del reflujo laringofaríngeo mejora los síntomas del asma en los asmáticos.Revista de asma. 2016;53(7):709-715.

 

 

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